Antenas de telefonía celular vs. salud?

El efecto de las emisiones de radio sobre nuestro cuerpo es un tema médico y no voy a ser yo quien afirme o niegue un perjuicio a la salud. Para obtener información sobre este tema recurrí al sitio de la OMS (Organización Mundial de la Salud) o WHO (World Health Organization). En dicho sitio hay un informe en español, elaborado en Perú, que se puede descargar en formato .pdf (8.88Mb)

Sintéticamente, la OMS dice que las radiaciones por telefonía celular no afectan “per se” a la salud...


En esta entrada vamos a hacer algunos comentarios que pueden ayudar a comprender mejor la situación desde el punto de vista técnico y a formularnos algunas preguntas que exceden el tema médico.

Las ondas de radio o televisión se comportan en forma similar a las de luz ya que tienen la misma naturaleza y por eso vamos a plantear algunos ejemplos usando luz (cuyo comportamiento es más conocido por todos): todas ellas son ondas electromagnéticas que pueden propagarse por el espacio (aún en el vacío). A esta categoría también pertenecen las microondas, el infrarrojo y el ultravioleta, los rayos X y los Gamma. La diferencia entre ellas radica en las frecuencias de oscilación, las que se miden en Hertz (unidad que indica cantidad de oscilaciones por segundo)

Por ejemplo: Radio Continental emite sus programas en 590 KHz (Kilo=mil), es decir, su señal oscila a razón de 590.000 oscilaciones por segundo, la FM Keops utiliza 90,1 MHz (Mega=millón) lo que equivale a 90.100.000 oscilaciones por segundo y la luz visible oscila con frecuencias de entre 450 y 750 THz (Tera=billones)


Espectro de frecuencias


En nuestro análisis, antes que nada, debemos comprender que para las comunicaciones se utilizan medios alámbricos (como las líneas telefónicas, el cable de video, los cables de red, etc) y medios inalámbricos. En estos últimos casos se utilizan antenas, las que pueden ser transmisoras, receptoras o combinar ambas funciones. Además las comunicaciones inalámbricas pueden clasificarse en dos categorías: Broadcasting o radiodifusión (cuando una señal se irradia en todas las direcciones) o punto a punto (cuando se buscan enlaces específicos entre dos estaciones). Finalmente, otra característica fundamental será la frecuencia de la señal y las características de propagación asociadas a ella.

Vamos por partes:

1. Descartemos las antenas que sean solamente receptoras

En esta categoría entraba, por ejemplo, la estación de Transradio ubicada en el actual Parque Ecológico entre los años ’40 y ‘70 (ver nota) ya que allí funcionaba una planta receptora (estando la planta transmisora ubicada en Monte Grande). También, muchas de las antenas “históricas” de la Agr Com 601 son receptoras



Antenas tan grandes y de aspecto amenazador como la de esta fotografía, pueden ser solamente receptoras


Más cercanas a nuestra vida cotidiana, entran en esta categoría y por eso ignoramos también a las de televisión (tradicionales o satelitales)


2. Descartemos a las antenas que sirvan para comunicaciones punto a punto

Estas antenas sirven para establecer comunicaciones “privadas”, por ejemplo entre un banco y sus sucursales o cajeros, provisión de Internet, repetidoras, etc. En estos casos las antenas son muy direccionales, se colocan a alturas considerables y por todos los medios se evita “perder” señal, por lo tanto estas señales quedan confinadas al enlace y no nos afectan. Equivale a iluminar con una linterna: con una lámpara muy chica se consigue una alta concentración de luz pero en un área muy pequeña y no se pierde energía iluminando el entorno. Típicamente estas antenas se montan con “espejos” o pantallas que sirven como reflectores (como en una linterna)




Antenas direccionales


Finalmente quedan por considerar las antenas transmisoras, de difusión, entre las cuales encontramos, en nuestra zona, a la transmisora de Radio Provincia, en Villa Elisa, sobre la RP 415 a Punta Lara; pero mucho más frecuentes, sospechosas y objetadas: las de telefonía celular.


Antena de telefonía celular


La comunicación se denomina “celular” porque los teléfonos móviles no reciben señal de una única antena sino que, a medida que un usuario se desplaza, su aparato puede recibir señal de distintas antenas, estratégicamente distribuidas, cada una de las cuales forma una célula dentro de una red. Cuando alguien enciende su teléfono, este intercambia información con la antena más cercana, esta se comunica con un control central informando que el abonado está conectado y de esta manera “el sistema” conoce la ubicación de cada usuario y sabe cómo hacerle llegar las llamadas.

Como los usuarios pueden ubicarse en cualquier lugar y hasta desplazarse, estas antenas deben irradiar en todas las direcciones. Este tipo de irradiación equivale a colocar una lámpara, sin ningún tipo de reflector, en el medio de un parque: iluminará en todas las direcciones pero con muy baja intensidad.

Imaginemos esta misma situación en el medio de un campo a oscuras. Una luz, por más pequeña que sea, podrá observarse aún a cientos de metros, lo que no quiere decir que esa luz que vemos alcance a iluminarnos lo suficiente como para leer un texto, por ejemplo. El secreto está en la sensibilidad de nuestro ojo, que es capaz de recibir información y determinar, por ejemplo, si la luz cambia de color o parpadea, aún cuando la intensidad sea mínima. Algo así sucede con nuestros aparatos celulares, el aparato funciona aún con muy bajo nivel de señal, a cientos de metros de la antena más cercana y hasta dentro de nuestras casas.


Antena en terrenos de la Agr Com 601, sobre la Av Güemes


Lo que quiero expresar es que, aunque no nos resulten agradables a la vista, las antenas de telefonía celular no son un problema para la salud. Es preferible que haya más antenas para que cada una de ellas cubra un área menor y consecuentemente irradie menor energía.

Pero, qué pasa cuando es nuestro teléfono celular el que transmite? Ese es el mayor problema: el aparato genera una señal que hasta suele escucharse en radios y parlantes de computadoras y lo tenemos en un bolsillo pegado al cuerpo o apoyado en la oreja. En todo caso, el problema (si lo hubiera) pasa más por nuestro aparato que por la antena... Pero la OMS dice que esta señal es inocua y solamente puede producir un leve aumento de temperatura en nuestros tejidos.

¿Saben cuál es el efecto más perjudicial de la telefonía celular sobre nuestra salud? No son las irradiaciones de las antenas ni las del aparato ni la explosión de las baterías.... son los accidentes producidos por conducir hablando por teléfono... (el riesgo de accidente aumenta hasta 4 veces cuando se utiliza el teléfono, aun siendo del tipo “manos libres”)



Dejando de lado las molestias visuales y paisajísticas que pueden producir las antenas, la pregunta es: Y si fueran levemente perjudiciales...? ¿Estaríamos dispuestos a dejar de usar los celulares?

Por ahora, con la tecnología disponible (al menos acá...), no hay telefonía celular sin antenas... de la misma manera que no hay incremento en el parque automotor sin congestionamiento del tránsito y contaminación atmosférica y auditiva, no hay mayor iluminación pública, calefacción y refrigeración sin crisis energética y no hay servicios públicos sin impuestos...

Estos temas, más que médicos o técnicos, tienen una relación directa con el estilo de vida que elegimos vivir y cuánto estamos dispuestos a sacrificar para mejorarlo:

Podremos dejar de generar basura en exceso y reciclarla?
Podremos caminar un poco más y usar medios de transporte públicos y dejar el auto en casa?
No sería más sano y razonable no calefaccionar o refrigerar tanto como para llegar a sentir calor en invierno o frío en verano?
En City Bell: no se podrá crecer armónicamente sin destruir nuestro ambiente, nuestro patrimonio y nuestro estilo de vida...?

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