La verdulería de los Milano

Felipe Milano y su esposa Concepción vivían en Avellaneda pero en el año ’48 llegaron a City Bell (la “Córdoba chica”, como se la conocía en aquella época) buscando un terreno para construir una casa de fin de semana. Encontraron un lote cerca del camino Centenario, en la zona de Transradio y allí edificaron. En la misma época, a Roberto, el hijo menor de Felipe y Concepción, le tocó el servicio militar y llegó destinado al Batallón N° 2 de Comunicaciones. Esta combinación terminó sellando el destino de la familia en City Bell.

Ya instalados aquí, Felipe vio una interesante oportunidad en unos lotes, propiedad de Siragán Minassian (padre de Kurken), puestos a la venta en la esquina de Cantilo y 4. Adquirió los lotes y allí construyó su casa, sobre la calle 4, donde ahora se ubica el estudio BM Arquitectos (una de cuyas integrantes es Karina, nieta de Felipe) y el anexo de City Bell Libros.

Casa sobre calle 4
En dos locales construidos sobre Cantilo (actual Francini) los hermanos Felipe Héctor y Roberto Milano pusieron, respectivamente, una Rotisería y una Verdulería. En ese entonces todavía no estaba construida la esquina (actual City Bell Libros).  Los locales eran independientes porque según recuerda Nelly, en aquella época no estaba permitido que estos dos rubros compartieran el mismo local.
Felipe padre y Felipe hijo en el frente del primer local de la verdulería, sobre Cantilo
En el año ’50 Roberto se casó con Nelly y la verdulería se instaló en un puesto desarmable en el terreno de la esquina de Cantilo y 4, tiempo después el puesto se trasladó al camino Centenario y Cantilo.
Puesto en Centenario y Cantilo, atendido por Felipe padre y Roberto

Hacia el año ‘52 el comercio se estableció definitivamente en el local actual, sobre calle 4.  Los locales y la casa habitación de calle Cantilo fueron vendidos a la Sra de Napole y más tarde allí se instalaron "El Poyino" y la vidriería de Mensi.



Local sobre calle 4
Ya instalados en forma definitiva, Roberto hizo los cimientos y comenzó a levantar las paredes del local de la esquina.

En estas fotos se pueden ver, a la izquierda, cruzando Cantilo, los chalets de Abel y Roberto Guglielmino (actualmente locales comerciales), el toldo del local original de la verdulería y los primeros ladrillos...

Fiorin, ....., Franco, ...... y ......

Sr Cruz, Franco, Luque y ........

En esta construcción a medio levantar, Felipe padre puso un negocio de Compra-Venta, que todavía muchos recordamos y donde alguna vez hemos ido en búsqueda de alguna oportunidad, cuando comprar “usado” era una forma eficaz de economía y no una moda explotada por diseñadores y arquitectos... Esta actividad fue desarrollada más tarde por el propio Roberto. Tiempo después se terminó de construir el local comercial y allí funcionó una mueblería antes de que se instalara la actual librería City Bell Libros.

Cuando Milano se instaló, solamente estaba en la zona la verdulería de Del Tuffo. Posteriormente apareció, a pocos metros, sobre la Plaza Belgrano, la Feria Municipal; pero el comercio de Milano se pudo mantener en el lugar que supo ganar por la calidad y variedad de productos y por el trato servicial a sus clientes.

En los 60 años transcurridos desde de la llegada al pueblo, primero Felipe, luego su hijo Roberto y posteriormente sus nietos Ruben y Jorge, las tres generaciones han estado ininterrumpidamente al frente del negocio, manteniendo el prestigio y la trayectoria de la ya tradicional “verdulería de los Milano”.

Mientras Jorge continuó con la tradición familiar pero en una sucursal ubicada en Gonnet, Ruben sigue al frente del local de calle 4 donde se registró esta fotografía junto a su madre:   
Ruben (niño) con su mamá Nelly, el albañil que construyó los locales y de pié, un empleado de la verdulería



La misma verdulería, 60 años después...

9 comentarios:

  1. Hermosa historia de la familia Milano y del City Bell que todos extrañamos un poco.

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  2. Muy linda la historia...sòlo que vas ahora y te matan con los precios...el doble que en cualquier lado, una pena. Reflejo de las nuevas generaciones, lo que nuestros abuelos conseguìan trabajando durante años, como se muestra acà, ahora lo quieren tener de un dìa para otro.

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  3. hermosa historia que comparto con mis vecinos de toda la vida y junto al kiosco el pucho toda una historia de vida y de trabajo

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  4. El precio, lo vale. Excelente mercadería y de primera calidad. Muy buena verdulería! Saludo a los Milano

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  5. Una pena que alguien meta un bocado sobre los precios dentro de una historia. Me suena a una persona tacaña que es capaz de alimentar a su familia con productos que no se sabe su procedencia.Comprar en Milano es como andar en una Ferrari mientras los demás miran desde un Fitito...

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  6. Todas las opiniones son válidas, pero me permito recordarles que la intención de este blog (y particularmente de esta entrada) no es discutir precios, sino rendir un homenaje a las personas que hicieron el pueblo... Como consumidores podemos optar, pero como habitantes de City Bell no podemos dejar de reconocer 60 años de permanencia.

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  7. Además sugiero comprometerse y firmar los comentarios...

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  8. Silvina:recuerdo que al salir del colegio me encantaba ver girar los pollos al espiedo de "El Pollino" y comprar unos pastelitos que hacian eran una bomba.

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  9. Que lindo recordar toda mi niñez en City Bell, yendo comprar a la verduleria , primero del " viejo" y luego de Roberto y Nely y tambien me acuerdo cuando Roberto manejaba un micro y con la escuela saliamos de excursión a Buenos Aires, y de los chicos como no acordarse. Recuerdo miles de la epoca hermosa que pasamos al criarnos en City Bell
    Irma

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