La nueva vereda de la Plaza Belgrano


En estos días están construyendo nuevamente la vereda de la Plaza Belgrano. Y lo digo de esta forma por que la plaza ya tuvo una vereda perimetral, de la que hasta hace pocos días quedaba esta pequeña muestra.



De chico yo usé mucho esta vereda, libreta de hule negro en mano, yendo hasta la rotisería de mi tío "Don Pedro", en Cantilo entre 1 y 2 (donde ahora está "La Barrera"). Aprendí algo importante recorriéndola y ver que la están reconstruyendo me anima a compartir con ustedes esta pequeña historia...

La vereda original tenía 4 o 5 baldosones de 50 cm ancho, según recuerdo. Para poder cubrir un anillo circular con baldosas cuadradas, se las debe asentar inclinando levemente cada una respecto de la anterior; este pequeño giro permite cubrir la forma circular con cuadrados ¿se entiende?. Años después se me ocurrió calcular ese pequeño ángulo que distinguía a esta, de todas las demás veredas conocidas de City Bell.



El ángulo a de inclinación entre baldosas se podría haber calculado dividiendo los 360º de la circunferencia de la plaza por en número de baldosas necesario para circundarla.
Calculamos primero el perímetro: siendo de 60 metros el radio de la plaza (según planos), al restarle 1 metro de distancia de la vereda al cordón, resulta un radio efectivo de R=59 metros y aplicando la fórmula de Perímetro=2.pi.Radio, resulta una longitud de 370,7 metros.
Al medir cada baldosa 50 cm, se necesitan aproximadamente 742 para dar toda la vuelta, y si dividimos los 360º por 742 baldosas resulta un ángulo a de 0,485175 grados.
También podríamos calcular el ángulo imaginando un triángulo rectángulo formado por el radio de la plaza R (como cateto mayor) y la baldosa L (como cateto menor).
Los catetos opuesto y adyacente de un triángulo se relacionan con la tangente del ángulo:
Tan(a) = L / R = 0,5 /59 = 0,008474576271186,
por lo tanto a = ArcTan (0,008474576271186) = 0,4855458300081 grados
(valor coincidente con el calculado anteriormente)


El ángulo de inclinación entre baldosas resulta ser de medio grado.

Este ángulo es casi imperceptible (es es menos que la décima parte del ángulo que forma el segundero de un reloj al avanzar de un segundo al siguiente) y comparado con el tamaño de la plaza y las irregularidades del perímetro y de las baldosas parece que debería poder despreciarse; pero ese pequeño ángulo me hizo ver, hace muchos años, cuando iba a la casa de mis tíos, un fenómeno que de alguna manera todavía me sirve:

Cuando caminaba por la vereda mirando hacia abajo, el pequeño ángulo resultaba imperceptible al mirar las baldosas una por una, y yo tenía la segura sensación de que me estaba desplazando en línea recta. Yo sabía con certeza que estaba parado en una curva pero mis sentidos, incapaces de ver más allá que lo que informaban mis ojos al cerebro, me ubicaban en una recta inexistente.

La verdad inobjetable y comprobada de la curvatura parecía desvanecerse por que lo que yo veía en cada paso era demasiado parcial y acotado, yo no miraba la vereda completa, miraba las baldosas una por una. A esa edad entendí que no sirve mirar sólo el próximo paso si uno quiere saber qué camino está recorriendo en realidad (no digo que lo haga, digo que lo descubrí.)


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En la Plaza Belgrano también aprendí que el camino más corto entra las actuales esquinas del Banco Provincia y del Francés, era una cuerda. Hacer este recorrido obliga a cruzar dos veces la misma calle, una vez “para allá” y otra vez “para acá”.


Dejando de lado el riesgo que implica cruzar dos veces la calle (que en aquella época era prácticamente nulo), la maniobra resulta totalmente razonable para un peatón que mire la esquina opuesta como meta, pero muy poco lógica para un tipo que venga circulando por la calle y ve al peatón cruzar de ida e inmediatamente de vuelta. Si no hubiera saltado Einstein con su teoría, créanme, yo la hubiera enunciado a partir de esta experiencia.

Esta observación siempre me pareció inconfesable por lo elemental y obvia, pero bastante tiempo después aprendí que las pequeñas ideas, las más breves frases, las cosas más elementales también merecen que uno se detenga en ellas y le dedique algunos segundos de su vida ¿no?, porque los hechos más insignificantes pueden modificar una vida más que un terremoto o un millón de dólares.

Por eso rescaté y quise compartir, con cariño y respeto, esas humildes observaciones de mi niñez, camino a lo de mi tía Mercedes, por la antigua vereda de la Plaza Belgrano de City Bell...

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La nueva vereda... (Parte 2)

A dos o tres días de haber celebrado la construcción de la nueva vereda, me tengo que referir otra vez a ella pero en otro tono...


El domingo me di una vueltita para ver cómo andaban las obras y me encontré con dos desagradables sorpresas:


No existe más el busto de Belgrano y la mayoría de las baldosas que pisé
(en zonas habilitadas para el tránsito) están flojas...


Ya me parecía demasiado lindo todo...


Posiblemente el busto sea reinstalado o reemplazado, pero la imagen de la base con su extremo destruído es bastante desagradable. Aunque pongan otro busto o mejoren el que estaba, yo creo que un monumento no puede ser "desarmable". Es como tirar abajo la casa fundacional y hacer otra igualita en su lugar... Extrapolemos este hecho a las demás construcciones históricas del pueblo y veamos cómo son modificadas y "reconstruidas" sin más interés que el efecto visual que produce el resultado final. Será este el tercer busto de Belgrano en el mismo monumento? Ya volveremos sobre este tema próximamente.

Lo de las baldosas posiblemente se solucione temporalmente cuando tomen las juntas, pero será una solución efímera, hasta que pase el aniversario. Posiblemente con las primeras lluvias se termine la ilusión de una plaza habitable y segura. Yo no soy un experto pero he pegado muchos metros de piso en mi vida y este piso está suelto... Soluciones? Se pueden levantar las baldosas flojas y pegarlas con una mezcla adhesiva (que las hay muy buenas) pero siempre será un trabajo mal hecho... Que lástima!!!



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María del Carmen Jara de Zanotti



Su fallecimiento: el pasado 14 de Abril de 2010.

Conocida por todos como “Beba”, la profesora de piano de City Bell por más de cuarenta años, toda una institución en nuestro pueblo.

Nació en La Plata, desde muy pequeña tuvo la inquietud de aprender piano, lo hizo allá en Berisso (lo contaba siempre), con su primer profesora Susana Olayzola de Cáseres. Recibida en el conservatorio Fracassi de Bs As y, ya casada y con dos hijos, comenzó a dar clases tímidamente sin saber tal vez que sería el principio de una gran vocación que desarrolló con pasión toda su vida. “La música enseña a ser mejor persona, hace que los chicos sean buenos, que elijan mejor los caminos de la vida,…” decía y con su sonrisa que le ocupaba toda la cara y sus dos besos entusiastas, recibía a sus alumnos transmitiéndoles el gusto y la disciplina que implicaba el aprendizaje de cada obra de piano.

Directora del Conservatorio Wagner desde 1976 en la calle 15, pasaron por las teclas de sus pianos centenares de alumnos, de muchos de los cuales hablaba con total orgullo cuando al continuar, superaban al maestro...
“Enseñar es una satisfacción muy grande, porque se está en contacto con lo mejor de las personas, su espiritualidad”, así reflexionaba sobre su tarea cotidiana. Sin duda dejó huellas en la historia de su querido City Bell, en su familia y amigos que la apoyaron siempre y en toda la comunidad de alumnos y su entorno que de ahora en más la recordarán con cariño, toda vez que se escuche alguna música en un piano……

Desde Barcelona, enterado de tan triste noticia, un ex-alumno de la profesora Beba, quiso escribirle una carta de despedida, llena de anécdotas, emotividad y agradecimiento…….


"Hola, soy un ex-alumno de piano. Si, del conservatorio de la calle 15 de City Bell, todos lo conocen, el de Beba Zanotti, claro. Recién pasé por acá por casualidad por el Conservatorio y noté algo distinto. No sé, me volví, pasé de nuevo, miré una y otra vez para descubrir qué podría ser. Miré para abajo, la vereda gastada de tantos pies chiquitos yendo y viniendo a clase de piano, normal!. Miré la entrada, con su ya clásico rótulo de bronce, igual, más viejito, pero ahí está. El jardín de la entrada, igual. Esperé, escuché un rato..., era el silencio. ¡Era eso!. Hoy, como cada día al pasar por la vereda, ya no oí ese inconfundible concierto de varios pianos aporreados a la vez, cada uno tocando algo distinto repitiendo sin parar, y que de fondo se oía una voz con vigor: “y.... uno... y.... dos.... ¡y..... tres!, ....y ahora otra vez desde el principio....!”. Así contaba ella los compases una y otra vez, sin cansancio, siempre con su firme sonrisa atada a su voz. Amable, firme, correcta, alegre, siempre bien arreglada como para ir a una fiesta con sus permanentes aros y sus sonoros tacones, nos deslumbraba, nos infundía un cariñoso respeto. No te podías hacer el loco ni hacerle trampa! Te clavaba una mirada que no necesitaba traducción. Siempre para nosotros ella era “La Profesora”. La quisimos mucho. Es increíble, pero tardé en enterarme que en confianza le llamaban “Beba”. Aún no conozco su verdadero nombre, te lo juro.

No se cómo tardé en darme cuenta del silencio. Me extraña tanto que me quedo un rato a esperar, apoyado contra los tapiales como hacía de chico cuando nos quedábamos charlando con los “compis” en la puerta. Mientras espero, -a que todo vuelva a sonar como antes-, me empiezan a llegar recuerdos, especialmente de la época de los exámenes finales. ¡Qué nervios!. Era siempre en verano, las clases ya habían terminado pero nosotros, “los de piano”, repasábamos como locos las lecciones de teoría y solfeo y apretábamos los pedales del piano con fuerza: “¡eso no es un acelerador!”, nos retaba. Éramos un montón de chicos y chicas con nudos en la barriga porque, ella nos había enseñado también, nos jugábamos el respeto y la autoestima de todo un año de trabajo y de estudio. Salíamos radiantes cuando salíamos airosos (sino no nos dejaba examinar), algunos con medalla, todos con diploma. Muchos salíamos llorando del examen, aunque nos fuese bien. ¡Qué orgullo para nosotros!, mucho más para nuestros padres. El “Conservatorio Wagner” cambiaba para esos días, era el mismo lugar, pero el entorno, la situación, el “Señor Inspector” y el susto que teníamos nos transportaba imagináriamente a Viena junto al mismísimo Mozart, Hannon, Cherny, Liszt, Bach, y hasta Piazzola sonaban todos los días en esa casa, y de forma esplendorosa durante esos exámenes.

Qué tiempos. Horas y horas como complemento de clase, íbamos de casa al conservatorio y del conservatorio a casa, que en realidad era la suya, pero como si fuese la nuestra. Sus hijos, de nuestra edad, eran nuestros amigos (y tan alumnos como nosotros, claro). Su marido, Sergio, silente ángel custodio y a cargo de la logística. Un casa, nuestra casa, su conservatorio y el nuestro, como una familia. Éramos “los de piano”. ¡Sí, ¿qué pasa!? Muchas veces tenía que contestar así a compañeritos maleducados (poco educados) en el patio de clase porque pretendían mofarse de nuestra afición. Es verdad que a veces nos lo planteábamos y amagábamos con zafar, es que al final, las muñecas acababan doliendo de tanto escalas para arriba, escalas para abajo, una y otra y otra vez, horas y horas. Pero qué bueno cuando te salía bien, la sonrisa que te salía te tragaba las orejas. Qué satisfacción aprender que es un lujo la recompensa del esfuerzo: si te sale bien, bárbaro, y si te sale con arte, genial. Sin duda a todos nos marcó en algo nuestra vida, algunos y algunas siguen sus pasos enseñando como ella, otras se han profesionalizado en la música, incluso hay quien se dedica luego al rock, y otros como yo, que nos ha servido para otras cosas aparentemente dispares como las de poder comprender mejor nuestro entorno, su armonía (no solo la musical), el buen gusto en el arte, en fin, como observador – oyente, y también como ejecutor – intérprete, como digo, no sólo de música. Todavía tengo un piano, este es electrónico con todos los chiches, MIDI y todo lo demás. Hace tiempo que no toco, pero de vez en cuando sí lo hago y descubro para mi asombro cómo mis dedos aciertan a leer partituras y hasta a improvisar un poco. Qué bueno, será por tantos años de aquellos.

El otro día, mirá vos que casualidad, me encontré de repente en Viena. Me hizo gracia porque lo primero que me vino a la mente al caminar por esas calles fue esos días de exámenes en lo de Beba. ¡Me agarró un nudo en la barriga!. Me reía solo mientras volvía al hotel Royal, donde estaba parando. Elegí ese hotel por Internet, al tun-tun, porque justo tenía una oferta. Un cuatro estrellas, antiguo, muy antiguo, lleno de fotos por acá y por allá con famosos tenores y divas de la ópera. No faltaba nadie en esas fotos de alegres comensales: Montserrat Caballé, Plácido Domingo, Josep Carreras, Pavarotti, todos habían pasado por ahí. Ni me había dado cuenta de que en lobby había un piano. Me acerco, arriba hay un busto, ¡como en los pianos de Beba!. ¡No puede ser! Es el busto de Richard Wagner!. Miro en detalle y llego a entender con mi básico alemán de que ése, ese piano había pertenecido a Don Wagner, uno que usó en su estada en Viena en su mansión de la calle Hadikgasse 72, durante los años 1863 a 1864, mientras compuso la ópera "Los maestros cantores”.


Se lo hice saber Beba, sabía que le gustaría conocer esta increíble y divertida casualidad. A mi me sirvió para evocar aquellos días de mi juventud que tenía tan guardados en la memoria y a ella (luego supe), provocarle una sonrisa.

Pero ahora despierto de nuevo en calle 15..., los pianos ya no suenan y no escucho el “un, dos, tres...” y entiendo que tampoco es necesario. Su recuerdo ya lo tenemos imborrable, su vocación, su ejemplo de profesora y de persona, su sonrisa, su cariño, siguen ahí, y siguen con nosotros. Me bajo del tapial y me voy como si nada hubiese pasado, total para mí es lo mismo, me sigue pareciendo que la Profesora sigue estando ahí, esperando a que no lleguemos tarde a repaso “porque los exámenes de fin de año ya están ahí nomás y hay que prepararse bien!”. Así que querida Profesora, en silencio te dejo esta cartita acá en tu puerta por si un día te encontrás con ella y todos volveremos a recordar.

Hasta siempre, querida Profesora.
Con cariño,
Armengol
Promoción 1975

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Rosa A. Torres
periódico "Hechos y Personajes" de City Bell - Año 5, Nº 224 - Marzo de 2000

La parábola del Estornino

Tengo esta entrada escrita desde el año pasado. Estaba esperando a sacar algunas fotos para ilustrar las frases finales, pero repentinamente se puso de moda hablar del estornino y me quiero sumar a la ola...

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La parábola del Estornino

Estornino pinto
(Sturnus vulgaris)

El estornino es nativo de Eurasia, pero ha sido introducido en el sur de África, América del Norte, Australia y Nueva Zelanda. Por ser tan adaptable, en muchos lugares se ha convertido en una plaga. En algunas ciudades, miles de estorninos llegan del campo en grandes bandadas por las tardes para pernoctar en los árboles o bajo los puentes.


Suele anidar en los huecos de los árboles, pero también se apropia de otros nidos. Se adapta fácilmente a distintos ambientes y es muy agresivo...

Hace un año vi por primera vez un par de estorninos en City Bell (en ese momento no sabía qué eran) y al intentar identificarlos los encontré recién en la última página de la Guía de Observación de Aves, como especie recientemente introducida. Hoy, en el mismo árbol encuentro bandadas de una decena de individuos y esta situación se produce en muchos otros sitios y ya hasta empieza a resultar familiar su canto.

Hace un par de meses fui testigo de un hecho que me resultó sumamente interesante. Durante varios días había estado observando el trabajo de un Carpintero Campestre construyendo su nido en un álamo seco, hasta terminarlo. Lo que pude observar una mañana fue a un grupo de 6 u 8 estorninos acosando al carpintero intentando desplazarlo de su flamante casa. En parejas se lanzaban al ataque provocando que el carpintero saliera de su nido en persecución de los agresores. Cuando el carpintero lo abandonaba, otros estorninos intentaban ocuparlo obligando al carpintero a frenéticas maniobras yendo y volviendo en defensa de su casa. Hubiera dado “mi reino por una cámara” para poder documentar este hecho y cuando volví al día siguiente, con intenciones de tomar alguna imagen, encontré con angustia a un estornino dentro del nido...

Si hubiera sido una contienda entre especies autóctonas hubiera entendido que la naturaleza tiene sus propias leyes y reglas de juego que pueden parecernos injustas; pero el hecho que el agresor fuera una especie introducida cambió totalmente mi percepción de lo sucedido.
Por suerte para el local, algunos días después recuperó su hogar...

Estorninos



Carpintero Campestre en su nido recuperado



Comencé a buscar información y encontré mucha... (entre otras características, la del hábito de usurpación que había podido observar...)

Me permito extraer algunos párrafos de lo que escribió Alec Earnshaw en su sitio http://www.fotosaves.com.ar/ pero que recomiendo leer en su totalidad.

“El estornino pinto es un ave con historia - por cierto una historia bastante dramática - y existe la posibilidad de que en la Argentina se sufran las mismas consecuencias que han acaecido en otras latitudes por culpa de esta especie invasora, que no pertenece aquí. (...)

En pocos años (5 o 10 años nada más, digamos a partir de 1995) las poblaciones de estorninos se vienen reproduciendo a un ritmo alarmante. La proyección es bastante terrible: se teme que las bandadas se extenderán a todos los rincones del país, se convertirá en plaga por excelencia para todo tipo de cultivos, y además desplazará a muchas especies silvestres de sus enclaves naturales, comprometiendo su supervivencia. El estornino se adapta a cualquier cosa, y es muy agresivo. Aprovecha tanto recursos del humano, como los industriosos esfuerzos de otras especies de las cuales se apodera de su nido. (...)

En efecto, estamos presenciando una invasión biológica, que esta ocurriendo en estos años, en el 2005 y 2006. (...)

Mucha gente cree que, por ser los estorninos también animalitos, pajaritos aparentemente indefensos e inofensivos, deben ser respetados y cuidados. Esto se llama "proteccionismo". Pero quienes mantienen esta postura se olvidan que permitiendo la expansión de este invasor pueden estar condenando a muchas otras especies - por ejemplo a nuestra Ave Nacional: el Hornero Común - a la extinción...
Y la extinción es para siempre...
”




Estorninos en España: video subido por: http://www.luzdelsueve.com/


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Esta parábola sobre las especies foráneas que ocupan territorios desplazando a especies nativas, me lleva a reflexionar sobre algunas costumbres, placeres y hábitos que hemos ido perdiendo, como vecinos, por que están siendo desplazados por nuevas especies que están viniendo a nidificar a City Bell...


Los automóviles están desplazando a las bicicletas y a la posibilidad de pasear o ejercitarse en el barrio.

Las mesas en las veredas están desplazando a los peatones y a la posibilidad de encontrase con un vecino y charlar un ratito.

Los comercios están desplazando a las casas de familia, transformando el centro en tierra de nadie.

El cemento está desplazando a la tierra y disminuye la absorción de las aguas de lluvia; eso provoca anegamiento y nos priva del olor a tierra mojada

Los deliverys y el fast food están desplazando al hábito de la comida casera, sana y familiar

Los inversionistas están desplazando a los vecinos que eligen calidad de vida y un hogar en lugar de capitalizarse

Ver entrada: Especies Foráneas


City Bell y las telecomunicaciones (II)

Telegrafía


En la entrada anterior mencionamos que en 1866 se instaló la primera línea telegráfica internacional en Sudamérica, uniendo Buenos Aires con Montevideo, mediante un cable submarino que se hundió en el Río de La Plata desde Punta Lara hasta Colonia.


Telefonía


A pesar de que la telegrafía supuso un gran avance en la comunicación a distancia, los primeros sistemas telegráficos sólo permitían enviar mensajes letra a letra. El siguiente escalón en el avance de las telecomunicaciones consistiría en la comunicación eléctrica de la voz humana. La primera persona que patentó un teléfono eléctrico, en el sentido moderno de la palabra, fue el inventor de origen escocés Alexander Graham Bell, en febrero de 1876.


En Buenos Aires, el primer servicio telefónico rudimentario aparece en 1880, con sede en un pequeño local anexo a la imprenta “La Minerva” de la calle Florida. Este servicio contaba con veinte abonados entre los que figuraban la Sociedad Rural Argentina y el Club del Progreso. Casi al mismo tiempo, se instalaron dos companías más, la “Gower Bell Telephone Co.” y la “Compañía Continental de Teléfonos Bell Perfeccionado”


En 1887, se autorizó a la empresa “Ramos, Capurro y Cía”, para establecer comunicaciones telefónicas y telegráficas entre Buenos Aires y Montevideo mediante el tendido de un nuevo cable entre Punta Lara y Colonia. Estos servicios quedaron oficialmente inaugurados el 1 de noviembre de 1889.


En City Bell, la primer Oficina de Teléfonos se inauguró en enero de 1927. Estaba instalada en una dependencia de la Casa de Té, (hoy Club Atlético y de Fomento City Bell). La cantidad de abonados sumaban diez, entre ellos: Luis Cordero, Francisco Urdaniz, Pedro Ferrando, Sociedad Anónima City Bell, Ing. Marcelino Mattaloni, José Verge, Ing. Víctor Quintana y el Ing. Valero.




Posteriormente la “Unión Telefónica” se trasladaría al conocido edificio de Cantilo e/6 y 7



Radio


El siguiente avance en la historia de las telecomunicaciones llegó en 1894, cuando el italiano Guillermo Marconi, con equipos rudimentarios, logró transmitir señales telegráficas a través del aire a pequeñas distancias, prescindiendo de cables. En 1897 las trasmisiones telegráficas inalámbricas ya llegaban a 15 kilómetros de distancia.


En diciembre de 1901 Marconi logró uno de los más notables hitos en las telecomunicaciones: la transmisión de una señal telegráfica de radio desde Inglaterra, a través del Océano Atlántico, hasta Canadá.


Rápidamente este nuevo invento se comenzó a poner en uso en el mundo entero.


En nuestro país, el 23 de septiembre de 1923 se establece el primer contacto radioeléctrico con Europa y el 25 de enero de 1924 se inauguran oficialmente los servicios de la empresa Transradio Internacional, con edificios centrales en San Martín y Sarmiento de Buenos Aires, una planta transmisora de Monte Grande y la receptora en Villa Elisa.



Edificio de Transradio Internacional


La empresa Transradio estaba formada por capitales argentinos y las empresas "Telefunken" de Alemania, "Wireless Telegraph Co." de Inglaterra, "Societé Française Radioéléctrique" de Francia y "Radiocomunications of America" de los EEUU.

El 15 de febrero de 1925 Transradio comienza a operar en onda corta, a la par de los países más adelantados del mundo; el 15 de mayo de 1928 se inaugura el servicio radiotelefónico con Europa a través de Berlín y el 4 de agosto de 1929 el de telefotos por radio.

En la Planta Transmisora (Monte Grande) operaban dos gigantescos transmisores construidos en Alemania, que transmitían en onda larga (12.700 m. y 16.800 m.) con la extraordinaria potencia de 400 KW. Las antenas estaban sostenidas por diez torres de 210 m. de altura, distribuidas en dos hileras de cinco torres cada una, separadas entre sí 500 m.



Planta Transmisora en Monte Grande


El primitivo edificio de la Planta Receptora fue construido sobre la Av Arana a mitad de camino entre Caminos (posteriormente utilizado por la empresa Tevicom Fapeco). Las primeras antenas de esta planta estaban construidas por dos torres de 60 m. de altura, distantes entre sí 2,5 Km. Ambas torres sostenían antenas en forma de triángulos verticales, unidas a los receptores por medio de cables subterráneos; completaban el sistema dos antenas de cuadro, junto al edificio de la Planta Receptora.

A fines de 1935, alquila los terrenos del casco de la estancia "La Dora" (actual Parque Ecológico). Se comienza con una casilla de madera y luego, al adquirir los terrenos, se construye el edificio definitivo en dos plantas



Mapa del año 1951


En el nuevo emplazamiento se levantan varias antenas con sus correspondientes torres, orientadas hacia Nueva York y a Europa. Entre ellas se destacaban dos torres de 96 m. de altura y rematadas en “T” por una estructura horizontal de 28m.


Fotografía publicada en el Diario "El Día" el 21 de enero de 1935


Desde allí se brindó apoyo radioeléctrico de la expedición del almirante Byrd al Polo Sur, se comenzó el desarrollo de servicios de retransmisiones de radiodifusoras norteamericanas y europeas, se realizó la recepción para Radio Splendid de la primera transmisión de una competición de Turismo de Carretera (realizada desde un transmisor instalado en un avión del Dr. Samuel Bosch). En la estación receptora de Villa Elisa se realizaron los primeros ensayos intercontinentales del servicio de teletipo por ondas radioeléctricas. La Planta Receptora de Transradio Internacional estuvo siempre a la vanguardia de sus similares de la América del sur y dejó de funcionar en el año 1970, cuando el gobierno le anuló todas las concesiones del servicio de radiocomunicaciones, al entrar en servicio la Estación Terrena de Balcarce (en septiembre de 1969), explotada por la Empresa Nacional de Telecomunicaciones.



Telegrama enviado en 1955 a través de Transradio


Fuentes: Informe de Carlos A. Duprat publicado en el Boletín del Rotary Club de Villa Elisa. Año 1978 y otras

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Enrique Kirschenheuter y el cine Cantilo

“Todos somos pioneros en un lugar, si nos ligamos sentimentalmente a él siempre...

Si lo respetamos, lo cuidamos y transmitimos a las nuevas generaciones sus raíces, sus historias...

City Bell tuvo su cine y sus duendes...

Rondaba el año 1957 cuando llegaba una empresa dispuesta a que funcione un cine en la calle Cantilo entre 1 y 2 de City Bell.

Para hacer realidad el sueño era necesario un encargado de pasar las películas de la época, un operador; allí apareció mi padre, innovador y con ganas de brindarle a los citibelenses toda la magia del cine, un duende...

Llevó a cabo muchas cosas, tenía un carácter, una tenacidad y una voluntad infinita...

...Siempre trataba de solucionar todo lo que estuviera a su alcance.

Algunos, como yo, no pudimos disfrutar del cine pero seguro que lo recordarán arreglando algún televisor, radio o plancha, o bailando tango y pasodoble con mi madre en los bailes del Club Atlético...

Su partida fue inesperada, una familia por disfrutar, nietos...

Su lugar está y estará en nuestros corazones. Al pasar el tiempo uno se siente bien al ver que la vida nos regaló padres humanos, con principios, valores, luchadores; y que dejaron su huella de buena gente en este mundo.


¡Gracias Pá!


Fabiana Kirschenheuter


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Además de su responsabilidad en la puesta en marcha del cine, Kirschenheuter desarrolló durante muchos años su actividad como electrotécnico y participó intensamente de muchas actividades en el Club Atlético, especialmente cuando se necesitaba amplificación de sonido o un locutor que animara los bailes y reuniones. Junto con su esposa “Beba” Goyheneche tuvo gran participación en las actividades del Club, del que fue nombrado Socio Vitalicio en octubre de 1977.



Enrique y sus equipos...



La tarea de proyección era, en aquel entonces, totalmente manual y requería de mucha atención y organización. Como ayuda a su tarea y memoria de su actividad, Enrique utilizaba los programas que se entregaban al público para anotar en ellos sus observaciones sobre estado de la película, defectos, números de las latas, empresas proveedoras, etc; convirtiéndolos en un documento único e invalorable. Su familia ha guardado con mucho esmero y cariño todos los programas impresos a lo largo de cinco años de historia del cine (no pudiendo confirmar si ese período coincide exactamente con el tiempo total de funcionamiento de la sala) y ellos nos permiten recrear esta actividad después de 50 años...


Llega el cine a City Bell

El primer programa está fechado el 27 de septiembre de 1957 y seguramente coincide con la inauguración “oficial” de la sala, ya que incluye la leyenda:


“City Bell necesitaba y merecía una sala de espectáculos que estuviese de acuerdo con su rápido progreso. Creemos brindársela con este cine, donde esperamos que el público encuentre un ambiente de confort y espectáculos de calidad”


Empresa “Cine Cantilo” S.R.L.



Primer programa del cine Cantilo (Septiembre de 1957)



También, entre los documentos que posee su familia, se conserva todavía un contrato celebrado el 20 de julio de 1959 entre Enrique y la empresa propietaria del cine. El documento comienza...

“El Sr. Enrique Kirschenheuter en su carácter de electromecánico y operador independiente, (...) por una parte y la Sociedad Nassiff – Fadul S.R.L. en su carácter de propietaria del Cine Cantilo (City Bell) calle Cantilo entre 1 y 2, con domicilio legal en la calle Olazabal 5347, Capital Federal, por la otra, se conviene:”

En el contrato se estipula que Enrique atendería la explotación de la cabina del cine durante las funciones vespertinas y nocturnas; atendería la limpieza, lubricación y atención mecánica ligera de los equipos, proveyendo el instrumental y herramientas necesarias. También correspondía a Kirschenheuter el pago de sueldos y cargas sociales del personal a su cargo

Fotografía fechada el 3 de septiembre de 1959


En el año 1960 el cine cedió sus instalaciones para la campaña de recaudación de fondos realizada por la Comisión Pro Embellecimiento de City Bell (Ver Nota). De aquella oportunidad quedaron algunas fotografías del escenario y de la sala...

Miembros del Ballet Infantil Folklórico "Ciudad de La Plata"


Lleno total en la sala del Cine Cantilo


El cine (junto con los bailes de los clubes) fue durante mucho tiempo un motivo de esparcimiento muy bien aprovechado por los vecinos (yo mismo me recuerdo, vestido "de domingo", yendo con mi prima Mary y sentándonos en la primera fila para sumergirnos en las junglas en blanco y negro del Tarzán de aquella época).

Con el correr de los años el auge de la televisión atentó contra la continuidad del cine en una competencia dispar, hasta vencerlo... El mismo fenómeno, en forma más gradual, afectó también a las salas de La Plata, muchas de las cuales se perdieron y otras sobreviven gracias a su conversión a microcines. El último programa guardado por la familia de Enrique está fechado el 5 de agosto de 1962 y posiblemente marque la última función del cine Cantilo.

Posteriormente (según recuerdo) en la sala funcionó un boliche, una fábrica de muebles y hasta un taller mecánico. Hoy en día, y desde hace 33 años, en la antigua sala funciona el templo de la Iglesia Cristiana citibelense




Ex cine Cantilo en la actualidad


Los programas del Cine Cantilo

Durante las primeras semanas de funcionamiento, los programas, horarios y precios se fueron ajustando a la demanda. Inicialmente se ofrecían dos películas y algún noticiero o cortometraje en dos horarios (vespertino y nocturno) a $8 durante viernes, sábado y domingo y a $6 durante lunes y viernes. Más adelante los valores bajaron a $6 y $5, se establecieron tarifas menores para los menores y damas y se rebajó a $3,50 las funciones de los días lunes. Inmediatamente se anunciaron Matinées Infantiles todos los domingos a las 10 hs y allí se comenzaron a proyectar series como “La guerra entre planetas”, “La legión del Zorro”, “Nuevo Robinson Crusoe”, “La vuelta del Jinete Fantasma”, "El maravilloso enmascarado" y “Los tambores de Fu-Manchú”

En marzo de 1958 aparece la publicidad del Salón de Te y Bombonería "City Bell", ubicado en la planta alta del cine.





En junio de 1958 se inauguró el Cinemascope y se cambió el diseño de los programas agregándoles un sencillo coloreado, incluyendo el nombre de la empresa propietaria: “Nassiff y Fajul S.R.L.” y comprimiendo la información de las películas para reservar 1/3 del espacio disponible para publicidad. Estos espacios permanecieron sin publicidad durante 4 meses y finalmente se quitaron modificando nuevamente el programa.




En octubre de ese año empiezan a incluirse fotografías y adelantos de la programación del fin de semana siguiente.




Entre enero y octubre de 1959 los programas se simplifican imprimiéndose en simple faz pero vuelven a incluir una única publicidad de "Industria y Comercio Cia. Argentina de Seguros" a partir del mes de julio.


Con la intención de aumentar la publicidad, en octubre de 1959 los programas se comprimen aún más, destinando el 50% de su superficie para publicidad pero cubriendo solo el 25% con dos publicidades: La misma de "Industria y Comercio..." y el "Vino Pángaro"


Durante los años 1960 y 1961 se retoma un formato más atractivo visualmente, con mayor cantidad de fotografías y de mayor tamaño y sin publicidades.


Finalmente, en 1962 y hasta el último ejemplar conservado, se retorna a un formato doble faz en que la mayor parte del espacio estaba destinado a publicidad.



Programación de abril del "Cine Cantilo"

Por gentileza del "Cine Cantilo" y de los familiares de su operador, Enrique Kirschenheuter, presentamos hoy la programación completa del mes de abril
(pero de 1960, es decir, de hace 50 años atrás)












Pericón Nacional en Cantilo (el encuentro de dos culturas)

Inauguración del ciclo: "Viernes Culturales"
en el marco del 38º Festival Regional de Folklore
City Bell 2010


Marzo 5
19 hs: "Pericón Nacional" dirección Prof. Yolanda Zermoglio - Voz de mando José Luis Redondo con la participación de peñas invitadas

19:30 hs:"La historia del boliche el resorte" - Narrador: Claudio Ledesma

Integrantes de diversas peñas que interpretaron el Pericón

El Pericón es una danza muy elegante, típica de la llanura pampeana que nació como una variante del Cielito.

Originalmente la coreografía se componía de sólo cuatro figuras, llamadas, por su orden, demanda o espejo, postrera o alegre, cadena y cielo. A cada una de estas figuras corresponden varios movimientos distintos, que se ejecutan de acuerdo con las órdenes que da el cantor o el "bastonero"

El "bastonero" debía ser elegido con sumo cuidado, ya que de su ingenio dependía, en gran parte, el éxito del baile. Posteriormente se le fueron agregando nuevas figuras para darle mayor visualidad y movimiento. El más conocido de estos agregados fue el "pabellón", donde las parejas, tomadas del brazo, forman un círculo y siguiendo el compás de la música, cada pareja, con las manos libres, extiende un pañuelo por encima de las cabezas, intercalándose los colores azul y blanco de la bandera argentina.

Hacia 1906 el Pericón invade los salones aristocráticos de Buenos Aires. En 1817, San Martín lo llevó a Chile, alcanzando allí gran difusión. Se bailó desde los primero años de nuestra independencia tanto en la campaña como en los salones de la región pampeana, litoral, y centro y en la provincia de Buenos Aires. Su boga dura hasta 1840. luego decae la popularidad del Pericón, pero afortunadamente, los hermanos Podestá, al incluirlo en la obra “Juan Moreira”, lo encumbran como danza Nacional (1880).


Coreografía: Se baila por lo general, con 8 parejas, pero este número puede variar siempre que sea múltiplo de 4. No tiene una cantidad fija de compases bailables, si no que esta condicionada por las indicaciones que da el bastonero. El mismo, anunciará la figura a realizar (voz preventiva) y a la voz de “Aura” (Voz ejecutiva) se comenzarán a ejecutar los desplazamientos coreográficos.

Algunas de las figuras de la coreografía que pudimos disfrutar fueron anunciadas por el bastonero con estas voces: “Espejito al frente y alto”, “Demanda con la contraria”, “Ramillete de mozas al centro, nosotros balanceo”, “Los mozos de rodilla y ellas nos coronan”, “Una no y otra sí”, “Con la que viene una cargadita al hombro”, “Nos llevan ellas a nosotros”, “Cruz del Sur”, “Al llegar a su compañero rueda grande”, “Puentecito de mozos al centro”, “Pabellón de mozas al centro”, “Rueda grande de pañuelos”, “Puentecito de pañuelos”, “Giro de la dama y saludo final”, etc





Marzo 12
20 hs: "Museo Abierto" Restauradora: Luizete Martins de Sábato
Video y pequeña muestra de la restauración de la obra “Día de Sol” de Quinquela Martín, patrimonio del MUMART (Museo Municipal de Arte).

20:30 hs: Mariela Muñoz (voz) Andrés Roa (bandoneón)


Marzo 19

20 hs: "El barro y yo" - Carlos Moreyra y Patricio Vicente

Grupo de narradoras de la Biblioteca Popular Florentino Ameghino “Cuentos en voces amigas”


Marzo 26

20 hs: Homenaje “Atahualpa y Suma” Destino del Canto - Poemas y textos de Suma Paz y canciones de Atahualpa Yupanqui - Alfredo "Indio" Urquiza

Mario Acosta en piano y canto - José Ceña en guitarra y canto


“Casona del Club” Cantilo y Jorge Bell
Entrada libre y gratuita



38º Festival Regional de Folklore

Club Atlético Cultural y Fomento City Bell


38º Festival Regional de Folklore
Cit
y Bell 2010


En el Bicentenario Argentino



Sábado 6 de marzo - 21.30 hs
Peteco Carabajal






Sábado 13 de marzo - 21.30 hs
Nestor Garnica






Sábado 20 de marzo - 21.30 hs
Duo Coplanacu







Sábado 27 de marzo - 21.30 hs
Facundo Saravia



Además:
F. Picone, G. Fratarcangelli, Procanto Popular
Los Colorados, La Yerra, H. Cardona, Los Hnos. Herrera y más...